El Banco Santander y su papel en la deforestación desbocada en Brasil (II)

En esta segunda y última parte se analiza cómo la manera en la que el banco presidido por Ana Botín aborda la responsabilidad empresarial en su cadena de valor agudiza la crisis climática y de biodiversidad.

Segunda y última parte analizando el papel del Banco Santander en la deforestación que afecta a la selva amazónica en Brasil. Puedes leer la primera parte aquí.

El Banco Santander es una de las entidades financieras que sostienen a las empresas cárnicas JBS, Marfrig y Minera, con inversiones estimadas en 1.600 millones de dólares, según un informe de diciembre de 2020 de Chain Reaction Research.  Dos de estas grandes empresas, ya lo hemos comentado en el anterior texto, acudían junto con la delegación brasileña de Glasgow a sumarse a las promesas de lucha contra la deforestación.

El incumplimiento de las promesas de aplicar la correcta y debida vigilancia a las empresas del sector agropecuario colisiona con la decisión estratégica de establecer alianzas con las grandes empresas del sector cárnico. Una de ellas es JBS, el mayor productor de carne del mundo.

En marzo de 2021, JBS anunció que para 2025 se comprometía a eliminar la deforestación ilegal de la Amazonia de su cadena de suministro, incluidos los proveedores de sus proveedores. Para otros biomas brasileños alcanzaría el objetivo en 2030. Y para 2035, la empresa lograría la deforestación cero en toda su cadena de suministro global. Dicho de otra manera, anunció 14 años más de deforestación en su cadena de suministro

Pero llueve sobre mojado. Esta nueva declaración de JBS implica el reconocimiento del fracaso de su promesa anterior, la anunciada en 2009 y que aseguraba deforestación cero en toda la cadena de suministro procedente de la Amazonia para 2011. Y, como integrante del Consumer Good Forum, también ha visto pasar de largo la promesa hecha en el año 2010 de alcanzar la deforestación cero en la producción de materias primas a nivel global en 2020. Con estos antecedentes es fácil ver en las nuevas promesas otro brindis al sol. 

Pero, como en todo contrato, es fundamental leer la letra pequeña. En primer lugar, la declaración de la empresa no se compromete a abordar el principal origen de su enorme su huella de carbono: la producción de carne. Sus compromisos no van más allá de la medición de los alcances 1 y 2 de su huella de carbono. Más desconcertante es el hecho de que se refieran a eliminar solo la deforestación “ilegal”, no incluyendo la deforestación legal que permiten las leyes brasileñas, y que aumentará en los próximos meses (y años) debido a los cambios legislativos promovidos por Bolsonaro. 

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