Turquía, último país del G20 que quedaba, ratifica el Acuerdo de París

Aunque firmó el pacto climático en 2016, su ratificación llega más de cinco años después porque su gobierno no está de acuerdo con haber recibido la clasificación de nación desarrollada.

El Parlamento turco ratificó este miércoles el Acuerdo de París sobre el cambio climático, que tiene como objetivo limitar el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 ºC respecto a los niveles preindustriales y hacer todo lo posible por que no supere los 1,5 ºC. Lo hace semanas antes de la COP 26, la cumbre climática de la ONU que se celebrará en Glasgow el próximo mes.

Aunque Turquía firmó este acuerdo en abril de 2016, su ratificación llega más de cinco años después y es el último país del G20 en hacerlo. El motivo: su gobierno no está de acuerdo con haber recibido la clasificación de nación desarrollada. Ahora buscan que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (ONU Cambio Climático) rectifique y considere a Turquía como país en desarrollo. Esto significaría unos objetivos de reducción de emisiones menos estrictos, así como contar con apoyo financiero para lograrlos.

Tras la solicitud de Turquía, ONU Cambio Climático debatirá la propuesta en la COP 26. Aunque la decisión ha sido celebrada por el Partido Verde de Turquía y las organizaciones ecologistas, consideran que las políticas climáticas y medioambientales del gobierno deben cambiar, y ponen el foco sobre el desarrollo de las energías renovables en un país con gran dependencia de los combustibles fósiles y el gas natural importados, así como de las centrales hidroeléctricas y de carbón.

Sequía, inundaciones e incendios forestales

La ratificación del Acuerdo de París por parte de Turquía ha sido un tira y afloja en los últimos años. El presidente turco, Tayyip Erdogan, se ha escudado hasta ahora en la escasa contribución histórica de su país en el cambio climático, ya que Turquía es responsable de una proporción pequeña de las emisiones que dañan el clima a nivel global.

En 2017, Erdogan ya suspendió este proceso «tras los pasos dados por Estados Unidos», dijo días después de que el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara que su país se retiraría del acuerdo climático. Ahora, el parlamento turco se compromete a implementarlo siempre y cuando «no perjudique su derecho al desarrollo económico y social».

En estos momento, además, se impone la situación que ha vivido Turquía este verano. Como gran parte de la zona del Mediterráneo, el país sufre las consecuencias de la sequía y la desertificación. Entre julio y agosto, los incendios forestales mataron a ocho personas y devastaron hectáreas de tierras en la costa sur del país. Mientras tanto, en la costa norte del Mar Negro, otro fenómeno extremo, las inundaciones, mataron a 82 personas.

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