Cumbre sobre la Acción Climática: compromisos escasos y reciclados

La cita giró en torno a las promesas a largo plazo de más de 70 países de reducir sus emisiones, aunque sin los tres mayores emisores: China, Estados Unidos e India.

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Nueva York, Madrid // «No se trata de una cumbre para hablar, sino para pasar a la acción. No se negocia con la naturaleza. La emergencia climática es una batalla que estamos perdiendo, pero tenemos las herramientas para ganar». Con estas halagüeñas palabras daba comienzo António Guterres, secretario general de la ONU, a la Cumbre de Acción Climática en Nueva York. Sin embargo, como se preveía, la cita celebrada este lunes concluyó con pocos avances. Muchos países presentaron como novedosos planes que ya venían desarrollando, o anunciaron compromisos muy a largo plazo. También hubo declaraciones de buenas intenciones, pero sin planes concretos para su ejecución: exactamente lo contrario a lo que venía exigiendo el propio Guterres.

Sesenta y seis países anunciaron durante la cumbre su “intención de mejorar” sus NDCs, es decir, sus planes de reducción de emisiones. La mayoría ni siquiera ha desarrollado planes serios en este sentido, por lo que el anuncio no deja de ser una promesa. Además, de acuerdo con la web ClimateWatch, la suma de las emisiones de dióxido de carbono de todos esos países no llega al 7% del total.

Más de 70 países también se comprometieron a alcanzar, a más tardar para 2050, la neutralidad en emisiones, es decir, una situación en la que no se libere más CO2 a la atmósfera del que se pueda captar, ya sea a través de bosques y árboles o por otros medios. Un proyecto ambicioso, pero a 30 años vista, y que en el caso de los países europeos, ya forma parte de la Estrategia a largo plazo de la UE para combatir el cambio climático. La neutralidad de emisiones no ha sido suscrita por los tres países que más contribuyen a la crisis climática: China, Estados Unidos e India.

Durante la cumbre también hubo varios anuncios de nuevos fondos para combatir la crisis climática. Por ejemplo, la Fundación Bill & Melinda Gates, junto con el Banco Mundial y cinco países, se ha comprometido a donar 718 millones de euros a pequeños agricultores para que puedan adaptarse a los efectos de la emergencia climática.

Rusia, dentro

A pesar de que todos las miradas estaban puestas en la cumbre, el anuncio más trascendente del día en materia climática se produjo fuera de la sede neoyorquina de la ONU. Momentos antes de que diera comienzo la cita, el primer ministro de Rusia, Dmitri Medvédev, anunciaba a través de un comunicado que su país ratificada el Acuerdo de París, tres años después de que fuese alcanzado. «La amenaza del cambio climático significa que el equilibrio ecológico puede quedar destruido, que el desarrollo de importantes sectores, incluida la agricultura, esté en riesgo y que la seguridad de las personas que viven en el permafrost se vea amenazada, además de que aumente el número de desastres naturales». Con estas palabras, Medvédev confirmaba que Rusia se sumaba, al menos oficialmente, a los objetivos fijados en Francia.

Un Acuerdo de París, firmado en 2015 y ratificado hasta el momento por 185 países, que persigue que los Estados reduzcan sus emisiones para limitar la subida de la temperatura en 2 ºC con respecto a niveles preindustriales, aunque el verdadero horizonte se pone en 1,5 ºC. Entrará en vigor en 2020, cuando expira el Protocolo de Kioto.

Un grado y medio es la referencia que ha marcado la comunidad científica. En octubre de 2018, el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) publicó un histórico informe basado en el análisis de unos 6.000 estudios científicos en el que avisaban de las consecuencias del cambio climático con un calentamiento global por encima de esa temperatura.“Si no actuamos ahora”, remarcaba durante su presentación uno de los científicos que lideró el estudio, “será básicamente imposible contener el cambio climático por debajo de 1,5ºC”.

Del Papa a Trump

Durante la cumbre también intervino, aunque mediante un video grabado, el Papa Francisco. Calificó el cambio climático como uno de los «fenómenos más graves y preocupantes de nuestra época». No quiso perder la oportunidad para recordar que no se están cumpliendo los objetivos fijados en el Acuerdo de París.

Muchos de los líderes de Estado que tomaron la palabra repitieron el mismo mantra: se mostraban a favor de combatir la crisis climática “a pesar de ser uno de los países que menos contribuye al calentamiento global” y “uno de los más vulnerables”, se oía cada poco.

Ángela Merkel aprovechó para presumir de su recién aprobado plan de 70 medidas para mitigar la crisis climática. Alemania, sexto país más contaminante del mundo, se compromete así a reducir las emisiones de carbono en un 55% para 2030 y lograr la neutralidad para mediados de siglo. Para ello, establecerá una tasa al CO2, reducirán los billetes de tren y potenciarán las energías renovables. El proyecto, como anunció su gobierno el viernes, contará con una partida inicial de 54.000 millones de euros.

El presidente francés, Emmanuel Macron, quiso recalcar que los países «no estamos haciendo lo suficiente a pesar de ser conscientes de la situación». «Escucho y tomo nota», señalaba. Macron, una de las voces más críticas del Acuerdo Mercosur-UE en los últimos meses, se refirió a la necesidad de tener una agenda comercial que no sea contraria a la agenda climática, pidiendo mayor esfuerzo financiero por parte de los países. 

También habló Donald Tusk, quien escenificó con su discurso que esta cumbre no traería consigo grandes novedades por parte de los jefes y jefas de Estado. El presidente del Consejo Europeo afirmaba que un 25% del presupuesto de la UE iría destinado a proyecto por el clima. No obstante, esta decisión ya se conocía desde el año pasado, cuando se anunció que al menos el 25% del gasto presupuestario se dedicaría a la consecución de los objetivos climáticos, cifra que subirá al 30% para 2027 a más tardar.

Ángela Merkel y Greta Thunberg antes de empezar la Cumbre. ONU/Mark Garten

Uno de los momentos más esperados del día fue el breve, intenso y potente discurso de la activista sueca Greta Thunberg. Muy enfadada (“¡¿Cómo os atrevéis?!”, pronunció llorando), acusó a los gobiernos del mundo de no hacer lo suficiente: «Todo está mal. Yo no debería estar aquí, debería estar en la escuela, al otro lado del océano. Me habéis robado mis sueños y mi juventud con vuestras palabras vacías», se quejaba. Tras ello, se refirió al momento actual como “el comienzo de una extinción en masa”, y recriminó a los mandatarios que de “lo único de lo que habláis es de dinero y de cuentos de hadas de crecimiento económico eterno”. Concluyó con una advertencia para los miles de ojos que la miraban: “Si ustedes eligen fallarnos, nunca se los vamos a perdonar. No dejaremos que se salgan con la suya. Aquí y ahora es donde marcamos el límite». 

Tras su discurso, Thunberg presentó junto a otros 15 menores de entre 8 y 17 años una queja ante el Comité de los Derechos del Niño de la ONU, donde argumentan que la inacción política de los países para frenar la crisis climática constituye una violación de los Derechos del Niño. La queja va dirigida específicamente a cinco países: Alemania, Francia, Brasil, Argentina y Turquía.

Aunque no se esperaba su presencia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se dejó ver por la Asamblea General durante la mañana. Antes de acceder al salón principal para escuchar brevemente algunos de los discursos, Trump se cruzó -aunque sin mirarse- con la joven Greta Thunberg, instante que quedó registrado en video y que será recordado como uno de los momentos más interesantes de una descafeinada cumbre. Por su parte, el exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, actualmente enviado especial para la acción climática en la ONU, aprovechó la presencia del mandatario estadounidense para lanzarle un mensaje: “Espero que nuestras deliberaciones le sean útiles para cuando formule una política climática”, comentó con sorna, arrancando risas de los asistentes.

Donald Trump estuvo poco tiempo dentro de la Asamble. ONU/Cia Pak

Otro momento curioso de la mañana [por la tarde en España] fue el lapsus del presidente de Chile, Sebastián Piñera, quien causó estupor al afirmar que su país tenía un “ambicioso plan de deforestación”. Se corrigió inmediatamente y explicó que el plan era, por supuesto, de reforestación.

La atención sobre la nación chilena era especial, pues la ciudad de Santiago ejercerá el próximo mes de diciembre de anfitriona durante la COP25 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2019), la reunión anual de las negociaciones climáticas, donde sí se espera alcanzar compromisos políticos vinculantes y firmes.

España contribuirá al Fondo Verde para el Clima

Mientras transcurría la cumbre, la ministra de Transición Ecológica en funciones Teresa Ribera aprovechó para visitar, junto a la directora de la OMS (Organización Mundial de la Salud), Margaret Chan, una instalación que recrea el aire de varias ciudades del mundo. Durante esa actividad, Ribera afirmaba a Climática ser optimista en relación a que la Unión Europea proponga en breve planes más ambiciosos para combatir la crisis climática. “Creo que la UE está comprometida con llegar a diciembre con una declaración de neutralidad climática a 2050, y la nueva comisión tiene que armar las cosas para que se acabe de fraguar eso,” apuntaba Ribera. Estima que a partir del año que viene es posible que se pueda llegar a un acuerdo para que la Unión Europea aumente su meta de reducción de emisiones hasta, “por lo menos un 55%”, señaló.

De acuerdo con su propio plan para cumplir el Acuerdo de París, la UE tiene como objetivo llegar a 2030 con un 40% menos de emisiones que las que producían en 1990. Sin embargo, muchos especialistas consideran esa meta como muy poco ambiciosa, y desde hace algún tiempo se viene debatiendo en la UE aumentarla hasta un 55%, algo que ahora Ribera ve factible. También lo pidió Pedro Sánchez en uno de sus últimos discursos en el Congreso de los Diputados.

Sobre España, admitió que la actual situación política del país no ha beneficiado la agenda climática. “El escenario político nos ha retrasado en muchas de las cosas que teníamos preparadas y las siguientes que venían detrás, porque hay elementos que se pueden hacer operativos sin necesidad de pasar por el Parlamento y hay elementos que tienen que pasar por el mismo”, afirmó. “Te da rabia, porque es una carrera contrarreloj”.

Por su parte, Pedro Sánchez intervino en la Cumbre sobre la Acción Climática cuando en España eran cerca de las 11 de la noche. Durante su discurso, el presidente en funciones anunció que España aportará 150 millones de euros al Fondo Verde del Clima en los próximos cuatro años. Además, confirmó que dará otros 2 millones de euros para el Fondo de Adaptación, que financia proyectos y programas para ayudar a países en desarrollo a adaptarse a los efectos del calentamiento global.

España llegó a la Cumbre con un mandato del propio secretario general de la ONU. Junto a Perú, ha formado parte de la Coalición de Impulsores Sociales y Políticos para facilitar el compromiso de los países y demás actores en tres campos de la acción climática: transición justa, salud y calidad del aire, y género. Según confirmaba Sánchez anoche, 40 países y 10 empresas -entre ellas: Iberdrola, Acciona, Endesa, Ferrovial, Engie y Sodexo Iberia- se han sumado a la iniciativa para poner en marcha planes de transición justa y empleos verdes decentes.


Climática’ llevó a cabo durante toda la cumbre una cobertura a través de su cuenta de Twitter. Puedes leer todos los tuits aquí:

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Comentarios
Chorche

La crisis climática, consecuencia directa del modelo de producción extractivista, basada principalmente en el uso de combustibles fósiles y del consumo globalizado actual, pone en riesgo la supervivencia humana y la de un gran número de otras especies y ecosistemas, afectando especialmente a las poblaciones más empobrecidas y vulnerables. Las crecientes presiones de este modelo, cada vez más globalizado, en el que los productos son fabricados en terceros países con menores o inexistentes derechos laborales, ambientales y sociales, sumado a un modelo agroalimentario cada vez más industrializado es el problema económico, ambiental y social.

Un problema climático que está teniendo una clara repercusión en el pequeño comercio y en los productores locales, que ve como la creciente concentración de grandes superficies comerciales, la turistificación de los centros de las ciudades o la especulación les están favoreciendo su expulsión a la vez que incrementan nuestra huella de carbono. El próximo 27 de septiembre es una oportunidad para reclamar que los proyectos cooperativos, sociales, agroecológicos…. deben de convertirse en la forma prioritaria para la satisfacción de nuestras necesidades.
No responder con suficiente rapidez y contundencia a la emergencia climática, ecológica y civilizatoria supondrá la muerte y el aumento de la pobreza extrema para millones de personas, además de la extinción de muchas especies e, incluso, de ecosistemas completos. Desde hace décadas la comunidad científica alerta del deterioro de un gran número de ecosistemas, tanto terrestres como marinos, así como del punto de no retorno frente al cambio climático.
https://www.ecologistasenaccion.org/127084/cierre-por-el-clima/

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Chorche

Bendita criatura, Greta, lo único auténtico y creíble de la Cumbre, rodeada de cínicxs lacayxs del capital responsable del exterminio global del Planeta y de todas sus criaturas.

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