Marte, Gaia y el cambio climático

"No necesitamos más leyes ni papeles. Necesitamos acciones. Y las necesitamos ya. Por más que exploremos la vida en Marte, una cosa es segura: no es, ni lo será nunca, un planeta B".

Las emisiones de gases con efecto invernadero aumentan la temperatura terrestre. Si seguimos con el ritmo actual de emisiones, podemos llegar a establecer un círculo vicioso, donde el propio calentamiento desencadene una serie de procesos que aumentarían, todavía más, la temperatura terrestre. Este escenario es posible, pero no preocupante a día de hoy. De todas formas, conviene conocerlo para ser consciente de los riesgos de la inacción climática.

Corría el año 1965. La NASA contrató a James Lovelock, entonces un desconocido científico, para colaborar en la primera exploración biológica a Marte. Nadie se imaginaba que estaba a punto de revolucionar nuestro conocimiento sobre la vida y el clima, ni de las importantes repercusiones que ello tendría para entender la crisis climática actual.

Lovelock propuso que no era necesario ir a Marte para comprobar si allí había vida: «Solo necesitamos un telescopio. Los organismos comen, respiran, usan materiales… si hay vida abundante en Marte, lo veremos en su atmósfera». Es decir, la vida modifica las condiciones ambientales. En la Tierra, por ejemplo, el oxígeno y el vapor de agua atmosféricos son consecuencia de los organismos que la habitamos.

Tras analizar telescópicamente los colores que transmitía Marte, concluyó que la atmósfera estaba dominada por dióxido de carbono y que, por tanto, era un planeta inerte.

Más adelante, James Lovelock trabajaría con la bióloga Lynn Margulis. Juntos profundizarían sobre los mecanismos a través de los cuales la vida regula la atmósfera de los planetas. Vieron que esto ocurre a través de una serie de procesos conocidos como retorno.

El retorno positivo amplifica la señal de origen, mientras que el negativo la contrarresta. Es decir, el retorno negativo tiende a mantener las cosas como están, y el retorno positivo tiende a cambiar su estado. Entiéndase por tanto que, en este contexto, positivo o negativo no implican juicio de valor.

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