Manifiesto por la reorganización de las ciudades tras la COVID-19

Más de 1.000 personas, muchas académicas, denuncian la urgencia de cambios profundos en las ciudad «para hacer frente a futuros eventos nefastos».

España afronta desde principios de mayo el proceso de desescalada del confinamiento. Una situación post-COVID 19 que se antoja como «una oportunidad única para impulsar medidas —permanentes— para devolver la ciudad a las personas, reorganizar la movilidad, (re)naturalizar y desmercantilizar la ciudad, impulsar el decrecimiento urbano». Así lo defiende un manifiesto dirigido a la ciudad de Barcelona, si bien es «fácilmente adaptable a cualquier ciudad occidental», apunta su responsable.

Su autor es Massimo Paolini, teórico de la arquitectura y miembro de la organización POLLEN-Political Ecology Network, de la Universidad de Copenhagen. El texto, secundado ya por más de 1.000 personas, muchas de ellas académicas, será entregado a la alcaldesa de la ciudad condal Ada Colau presumiblemente antes del 11 de mayo, señala a Climática su impulsor. Entre los firmantes destacan Saskia Sassen, Jorge Riechmann, Manuel Delgado, Joan Benach, Alberto Acosta, Isabelle Anguelovski y Federico Demaria.

Explica Paolini que, «para hacer frente a futuras pandemias y contrarrestar la grave crisis climática que afecta al planeta, es impostergable sustituir la mercantilización de la ciudad por la centralidad de la vida en todas sus formas». Defiende que el manifiesto «no tiene un carácter teórico. No representa una ciudad ideal, que requeriría cambios radicales, sino propuestas concretas, inevitablemente incompletas, para mejorar el status quo». Para lograrlo, el manifiesto demanda que se lleven a cabo una serie de medidas, agrupadas en cuatro puntos. 

El primero se centra en la reorganización de la movilidad, con el objetivo de reducir la contaminación. En este sentido, piden reducir drásticamente «y de forma inmediata» el uso de los vehículos privado, dando el protagonismo a las bicicletas. A su vez, piden impulsar una red de transporte público «altamente eficiente y no contaminante». 

En relación a esto, el Ayuntamiento de Barcelona ya ha iniciado esta semana las obras para ampliar aceras y carriles bicis, además de la mejora de carriles bus. Con este plan, esperan que los viandantes ganen 30.000 metros cuadrados de espacio público. Una acción en línea con la petición que lanzó la semana pasada Teresa Ribera. A través de una carta, la vicepresidenta trasladó a la Federación Española de Municipios y Provincias una serie de propuestas de cara a la desescalada de la crisis sanitaria.

El segundo punto del manifiesto se centra en la renaturalización de la ciudad. Para ello, ven necesario incrementar «de manera importante la superficie destinada al verde urbano», plantar árboles formando canopias, y reducir tanto la cantidad de asfalto como la contaminación lumínica.

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