La agencia de aviación de la ONU se reúne sin conseguir avances para frenar las emisiones del sector

La mayor parte de los 193 Estados miembros de la Organización de Aviación Civil Internacional, a excepción de China e India, respaldan un plan para reducir las emisiones de la aviación a largo plazo que todavía no cuenta con medidas concretas.

El pasado viernes, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) finalizó una asamblea de 11 días —comenzó el 24 de septiembre y tuvo lugar en mitad de las protestas por el clima a nivel mundial— en la que se acordó la valoración de opciones a largo plazo para reducir las emisiones de la industria aeronáutica. Sin embargo, los Estados miembros no asumieron compromisos firmes al no mencionar medidas concretas. Asimismo, y pese al acuerdo general, dos Estados miembros, China e India, rechazaron llevar a cabo esta estrategia.

La OACI es un organismo especializado de la ONU que se creó en 1944 con el fin de velar por la aplicación del Convenio sobre Aviación Civil Internacional —el Convenio de Chicago—. Desempeña su tarea, además de junto a los 193 Estados miembros del Convenio, con grupos de la industria aeronáutica. Este organismo, con sede en Montreal (Canadá), celebra una asamblea cada tres años, por lo que se espera que las medidas para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de los vuelos se plantee con mayor contundencia a partir de 2022, año en que la OACI volverá a reunirse.

Esta falta de concreción en el llamado Plan de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional —CORSIA, por sus siglas en inglés— ha sido denunciada por la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente, una plataforma de la que forman parte organizaciones no gubernamentales que trabajan en temas de transporte.

En concreto, desde esta organización, critican que la OACI exija que el plan CORSIA sea la única medida válida que cubra la regulación de las emisiones en el sector, siendo esta estrategia incompatible con otras de carácter regional. Así, desde la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente, añaden que «confiar únicamente en el esquema planteado por la OACI impedirá que la Unión Europea cumpla con sus compromisos climáticos, acordes al Acuerdo de París«. En este sentido, el Gobierno francés anunció este verano que aplicaría una ecotasa a los billetes de avión como parte de su estrategia contra el cambio climático y para reducir las emisiones de carbono.

Desde la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente añaden que «CORSIA permite que las aerolíneas compren compensaciones de carbono baratas que pagan las reducciones de emisiones en otros lugares para que puedan seguir aumentando las suyas». Las compensaciones de carbono son un mecanismo político de reducción de emisiones: las compañías aéreas pagan por emitir carbono y esos pagos se destinan a proyectos que reduzcan una concentración equiparable de gases de efecto invernadero.

«El uso de compensaciones de carbono evitará que la economía global alcance las cero emisiones netas cero para 2050 como tarde», añaden desde la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente. Esta misma organización ya publicó un informe en abril de 2017 en el que señalaba que el 85% de los proyectos de compensación bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) de la ONU hasta esa fecha había fallado en el objetivo de reducir las emisiones. Tras la celebración que consideran «fallida» de la última reunión de la OACI, desde esta plataforma recuerdan que volar es una de las fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de más rápido crecimiento. Según datos de esta Federación, la aviación es responsable de aproximadamente el 4,9% del calentamiento global provocado por los seres humanos: «Si la aviación internacional fuera un país, se ubicaría como uno de los 10 principales emisores a nivel mundial».

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Comentarios
Andrés

Si no me equivoco, la aviación civil está exenta de la mayoría de impuestos especiales sobre los carburantes que hay en el mundo. ¿ Podría alguien de la redacción sacarme de esa duda?
Por lo que tengo entendido, como en el pasado la mayoría de los vuelos eran internacionales, se consideraba que no era un consumo nacional.
Se da la paradoja que un autobús que hace un trayecto internacional paga los impuestos especiales de los países que atraviesa, mientras un avión que hace el mismo recorrido no paga nada. Sobretodo en el espacio de la UE.
Por supuesto si me he equivocado en la primera frase, el resto de mi comentario cae por su peso.

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