Gloria: un nuevo aviso de la crisis climática

Diez personas han muerto y cuatro siguen desaparecidas a causa de un fenómeno que augura las emergencias a las que tendremos que hacer frente conforme sigan aumentando las temperaturas globales.

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La borrasca Gloria se ha cobrado ya al menos diez vidas, y cuatro personas siguen desaparecidas, tras golpear durante varios días el Levante español. La última víctima mortal ha sido un hombre de 69 años, vecino de Palafrugell (Girona), que falleció ayer en el puerto de Palamós tras ser arrastrado por un golpe de mar. Se espera que el temporal empiece a remitir hoy, pero aún hay zonas de Cataluña, Aragón, Navarra y Baleares en alerta. La costa occidental de Andalucía también se encuentra en aviso, así como varias zonas de la provincia de Málaga.

A los daños humanos hay que sumar los daños materiales. Aunque aún no se han ofrecido cifras definitivas, Gloria ha engullido playas y arrasado cultivos. También ha destruido carreteras y vías ferroviarias. El Delta del Ebro ha sido sumergido, en algunas zonas, bajo varios metros de agua. En Badalona, las inundaciones destruyeron el emblemático Pont del Petroli, símbolo de la ciudad.

A pesar de que Gloria, como cualquier otro evento meteorológico individual, no se puede atribuir directamente al calentamiento global (solo se le pueden atribuir tendencias), esta es una de las consecuencias que predicen los modelos. El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, afirmó este miércoles que la ciudadanía va «a tener que adaptarse» a una «nueva situación de emergencia», un mensaje que también ha lanzado el presidente valenciano, Ximo Puig.

Esta es la situación a poco más de 1 ºC de calentamiento. De continuar al ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura subirá al menos dos grados más durante este siglo.

Borrascas como Gloria no son eventos ajenos al clima normal del Mediterráneo occidental. Sin embargo, no es habitual que estos sistemas se formen en invierno. La mayor temperatura del aire y el mar, junto con otros factores como el choque de corrientes frías y calientes y la orografía de la región, facilitan este tipo de fenómenos. Aunque en este caso el mar no se encontraba caliente, el resto de los factores sí concurrían. Además, la subida del nivel del mar ya experimentada en la región ha multiplicado los daños sobre playas y zonas costeras. La mala gestión de ríos como el Ebro también ha disparado los desastres en la zona del Delta.

La ciencia pronostica que en el Mediterráneo occidental va a llover cada vez menos a causa de la crisis climática. Sin embargo, cuando lo haga, estas precipitaciones llegarán, cada vez más, de forma torrencial. Borrascas como Gloria subrayan la urgencia en la adopción de medidas de adaptación en la zona.

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