«En mi vida he visto los fenómenos que podemos ver estos días en España»

Lorenzo Ramos, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, explica cómo la crisis climática influye en el sector agrícola.

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No hace falta irse muy lejos para constatar los efectos devastadores que provoca la crisis climática. Un último ejemplo es la borrasca Gloria, que se ha cobrado la vida de al menos 13 personas. A los daños personales se le suman muchos materiales, desde playas engullidas hasta casas e infraestructuras destruidas. Otro gran damnificado son los cultivos. La ganadería y la agricultura son especialmente vulnerables a unos eventos meteorológicos extremos que potencia e intensifica el cambio climático.

Lorenzo Ramos, secretario general de la UPA (Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos), cuenta a Climática cómo afronta el sector agrícola el reto climático, donde la adaptación se antoja ya inevitable. Además, aborda también la contribución de este al calentamiento global de la atmósfera.

¿Cómo percibe la agricultura y la ganadería la crisis climática?

Es una preocupación importante. Somos los primeros que la estamos sufriendo. Desde hace muchos años, agricultores y ganaderos españoles estamos viendo que las cosas del tiempo vienen de otra manera. Nos están cambiando los plazos de producción de unas zonas a otras, hay una aparición importante de nuevas enfermedades que tenemos que combatir… Llevamos mucho tiempo haciendo esfuerzos para adaptarnos a la situación. Lógicamente, no es fácil. Tenemos que luchar contra muchos inconvenientes. 

Nosotros también mostramos nuestra preocupación. Por ejemplo, coincidiendo con el inicio de la Cumbre del Clima se quiso culpar a la ganadería y la agricultura como grandes responsables del cambio climático. En todo caso, esos datos no son reales. En España sabemos, con datos oficiales, las emisiones que genera la ganadería y la agricultura: 7,6% la ganadería y sobre un 4% la agricultura.

La agricultura y la ganadería, bien tratada, supone una oportunidad para combatir el cambio climático. En este sentido, estamos haciendo grandes esfuerzos. Desde nuestra organización estamos poniendo en marcha programas y proyectos encaminados a la adaptación de los cultivos ante el cambio climático.

¿A qué problemas se enfrenta actualmente la agricultura y la ganadería debido al cambio climático?

Lo que hemos vivido a lo largo de este año es una muestra clara de a lo que nos enfrentamos. Hemos tenido una situación de sequía tremenda en prácticamente toda la península. Luego, los episodios de lluvia y temporales, que han hecho un enorme destrozo en la zona.

Lo lógico en invierno es que llueva y haga frío, pero ahora nos vemos en diciembre en el campo con mangas de camisa todos los días, y ahora resulta que se nos ha metido un temporal de miedo y nos cae todo el agua de golpe. Nosotros sabemos que cada tiempo corresponde a su época del año, pero ahora resulta que no. Y, en verano, lo contrario. Tienes uno relativamente fresco y luego te ves con temperaturas de más de 30-40 grados. 

Estas son cosas que las estamos viendo, y que lógicamente afecta directamente a nuestros cultivos. Cada zona de cultivo necesita el tiempo al que ha estado acostumbrado. Si el tiempo cambia, el cultivo funciona de otra manera. 

¿Cuáles son los cultivos que más están sufriendo estos cambios?

Todos. A los cultivos permanentes: a la siembra de los cereales, que ya no se puede hacer en las misma fechas que se hacía antes; la ganadería también, por supuesto… Con carácter general, todos los cultivos están afectados por el cambio climático.

¿Cuál es el impacto de estos cambios a nivel económico?

Es muy difícil calcularlo. Nuestro problema económico es que los costes de producción nos han aumentado considerablemente; el cambio climático también nos trae un aumento de esos costes. Pero el problema es que el precio que pedimos por nuestros productos son cada vez más bajos. Tenemos un problema real de rentabilidad. No podemos estar cobrando por lo que vendemos menos de lo que cobrábamos hace 25 años y teniendo que asumir unos costes de producción que cada día son más altos.

Todo esto se suma a un contexto de cambio climático donde los riesgos son cada vez mayores. Por eso, esperamos poder conseguir unos seguros agrarios que cubran todas las dificultades que estamos teniendo y que sean asequibles para los agricultores y ganaderos.

Antes hacía referencia a las emisiones de gases de efecto invernadero del sector. ¿Qué puede hacer el sector agrícola para reducir su contribución al calentamiento global?

Estamos haciendo un proyecto que se llama InfoAdapta. Vamos por el tercer año, y precisamente lo que hace este programa es adaptar la agricultura y la ganadería al cambio climático. 

Creemos que son muchas las cosas que se pueden hacer: cuidando los suelos labrando menos; el uso de cubierta vegetal en el cultivo del olivo, que constituye un importante sumidero de CO2; en muchos casos se está haciendo ya siembra directa, usando el rastrojo de la cosecha del año anterior… Hacemos muchas cosas, y más que estamos dispuestos a hacer, pero necesitamos el apoyo de las administraciones. 

Sinceramente, la agricultura y la ganadería, más que un problema, son parte de la solución al cambio climático. España debería convertirse en el laboratorio del cambio climático de Europa. En el sur estamos sufriendo muchas cosas que todavía no han llegado al resto de zonas. 

¿Qué potencial tiene la ganadería para combatir el cambio climático?

La ganadería está haciendo esfuerzos muy importantes para cumplir las normas que se le están exigiendo. La ganadería principal que tenemos en nuestro país es extensiva, que creo que es un modelo que tenemos que potenciar. No solo porque se produzca con más calidad, sino que, cuando tienes al ganado pastando en el campo, está sirviendo para que el monte no esté abandonado y se produzcan incendios. Se ha demostrado con ejemplos concretos que la ganadería está haciendo una función muy importante.

Hemos visto lo que pasa en Australia, el Amazonia… En España tenemos que combatir eso teniendo a ganaderos con sus rebaños. Ellos están todos los días en el campo y son los primeros que ven un problema y pueden dar la voz de alarma.

Personalmente, ¿qué es lo que más le preocupa de la crisis climática?

Me preocupa que al final no estemos preparados para combatirlo. Sabemos que el problema es real y que tenemos que hacerle frente. Esta es una realidad que nadie puede negar. En mi vida he visto los fenómenos que podemos ver, sin ir más lejos, estos días en España. Y sabemos que irán a más.

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