El problema no es la gente, son los (escasos) recursos

El Día Mundial de la Población, que se celebra cada 11 de julio, conmemora que en 1987 la población mundial llegó a los cinco mil millones de personas.

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La población mundial crece. Pero no lo hace de la misma forma en todos los países. En 2050, habrá 2.000 millones de personas más, aunque solo nueve países representarán más de la mitad de este crecimiento: India, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo, Etiopía, Tanzania, Indonesia Egipto y Estados Unidos. En los próximos 30 años, de hecho, la población de África Subsahariana podría duplicarse, mientras que en Europa se prevé que apenas crezca un 2% durante este periodo. Estos datos, que se extraen del último informe sobre población de Naciones Unidas, apuntan, por ejemplo, a las diferentes tasas de natalidad de cada país.

Ante esta perspectiva es inevitable plantearse una cuestión: ¿hasta qué punto el aumento de la población es un obstáculo para frenar el cambio climático? Para Héctor Tejero, doctor en Bioquímica y Biología Molecular y diputado de la Asamblea de Madrid por Más Madrid, «el problema no es la cantidad de gente, sino la desigualdad en el acceso a los recursos«. Según la ONU, un habitante de un país desarrollado consume tres veces más cantidad de agua y diez más de energía que alguien de un país empobrecido. «El control de la población opera muy a largo plazo», explica Tejero, «por lo que como medida contra el cambio climático es poco eficaz; lo que necesitamos es tomar medidas ahora, como el cambio a energías que contaminen menos, por ejemplo, ya que al final todas las medidas que pretenden reducir la población acaban afectando a quienes son más pobres».

De hecho, la población más pobre es, según la ONU, aquella que más sufre los impactos del cambio climático, «principalmente porque las desigualdades aumentan el riesgo a las amenazas» en una situación de crisis climática.

Sobre si somos demasiadas personas en el planeta, el filósofo y miembro de Ecologistas en Acción Jorge Riechmann responde que sí, «aunque este es un debate delicado», reconoce. No obstante, profundiza en la cuestión: «La manera más sensata de pensar sobre esto es a través de una ecuación sencilla: el impacto es igual a la población por la riqueza y por la tecnología. Es decir, el impacto ecológico y social que se produce tiene que ver con el tamaño de una población, pero también con los recursos per capita y con el consumo tecnológico. Si queremos reducir el calentamiento global podemos actuar sobre estos factores».

Riechmann coincide, como Tejero, en que actuar sobre el crecimiento de la población de una manera visible «se hace a medio y largo plazo»: «A corto plazo, lo que necesitamos, es actuar sobre los recursos naturales». Considera que «si observamos la huella ecológica de la población humana, hay informes que dicen que actualmente estamos ocupando el 170% de la biocapacidad mundial, es decir, estamos viviendo como si tuviéramos a nuestra disposición 1,7 planetas«, explica el filósofo, que también pone énfasis sobre las diferencias entre países desarrollados y empobrecidos. «Si se generaliza el modo de producir y consumir de Estados Unidos, necesitaríamos 5 planetas Tierra», añade.

Ambos expertos, como método de mitigación, apuntan a la necesidad de medidas feministas y de bienestar social. «Dar más poder y más libertad a las mujeres, ya que esto no es una forma de control ni opresiva», explica Tejero. Reichmann, coincide: «Hay que plantear que el control de las mujeres sobre sus vidas lleva también a poblaciones más reducidas». En esta línea se dirigía Luis González Reyes, de Ecologistas en Acción, en una entrevista para este medio. consideraba que, «efectivamente, cuanta más población seamos, peor, pero no es lo fundamental ahora mismo». Para González Reyes, las Naciones Unidas vienen incidiendo desde hace un tiempo en que en aquellas sociedades en las que las mujeres tienen un mayor control sobre su cuerpo, están más emancipadas y tienen acceso a mejores sistemas educativos, en general, han ido reduciendo no solo su incremento poblacional, sino incluso su población. Por lo tanto, el empoderamiento de la mujer es un elemento básico en el control poblacional».

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Comentarios
ArroyoClaro

Actuamos como si el Planeta fuera propiedad de uno, presumiendo y dando mal ejemplo.
Por muy bien que cante la niña no está aportando nada al cambio de conciencia que el ser humano y el Planeta necesitamos si queremos subrevivir. Al contrario.
Este lunes, 8 de julio, la cantante y compositora Rosalía subió dos fotografías que seguían a una anterior, publicada el domingo, y en la que vestía un abrigo naranja para promocionar su concierto de esa noche en un festival de Holanda.
Se trataba del modelo Foxy de la firma danesa Saks Potts, que hace una mezcolanza o híbrido entre un abrigo midi y una gabardina y que cuesta 11.495 coronas danesas, alrededor de 1.550 euros.
En la página web de la marca danesa viene muy detallada su composición: el tejido principal está hecho 100 % con piel de cordero y los ribetes con 100 % piel de zorro ártico…
https://www.animanaturalis.org/n/45170?utm_source=AN_20190715&utm_medium=Mailing&utm_campaign=AnimaNews

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ArroyoClaro

…»las Naciones Unidas vienen incidiendo desde hace un tiempo en que en aquellas sociedades en las que las mujeres tienen un mayor control sobre su cuerpo, están más emancipadas y tienen acceso a mejores sistemas educativos, en general, han ido reduciendo no solo su incremento poblacional, sino incluso su población».
Pues que las Naciones Unidas exija a la iglesia que saque los rosarios de los ovarios.

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Chorche

Al contrario de lo que dice Jorge Riechmann, la periodista investigadora Esther Vivas en su libro «El negocio de la comida» (El objetivo de esta obra es destapar y analizar las entrañas del sistema agroalimentario, adentrarnos en las tripas del agronegocio y los supermercados, armarnos de datos y ejemplos. ¿Por qué los alimentos recorren miles de kilómetros del campo al plato? ¿Por qué en 100 años ha desaparecido el 75% de la diversidad agrícola? ¿Por qué hay hambre en un mundo donde se produce más comida que nunca? ¿Por qué somos «adictos» a la comida basura?) sostiene que se producen millones de toneladas más de las necesarias; pero que los amos del mundo están especulando con la comida.
Ya Gandhi afirmaba: El mundo tiene recursos de sobras para satisfacer las necesidades de todxs, pero no la codicia de cada uno.
ES EL CAPITALISMO ESTUPIDOS. Toca decidir: ¿capitalismo o VIVIR?

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