El negacionista Boris Johnson se pasa al ‘greenwashing’

En su primer discurso al frente del Parlamento británico, el líder del Partido Conservador ha prometido llegar a cero emisiones netas en 2050, pero sus vínculos con el negacionismo y su falta de compromiso público cuestionan su posición frente a la emergencia climática.

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Desde este miércoles, Boris Johnson ya sustituye a Theresa May al frente del Parlamento británico. Bajo la promesa de hacer de Reino Unido «el mejor país del mundo», el líder del Partido Conservador ha centrado su discurso en el Brexit, anunciando su intención de salir de la Unión Europea el 31 de octubre.

Sobre la situación de crisis climática —el laborista Jeremy Corbin declaró la emergencia climática en Reino Unido el pasado mes de mayo—, Johnson se ha comprometido en su primer discurso con contribuir al objetivo de cero emisiones netas en 2050. Una propuesta que ha defendido la nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, para los Estados miembros de la UE. Otro paso en esta dirección por parte de Johnson ha sido coger las riendas de los preparativos de la Cop26, la cumbre crítica del clima que la ONU celebrará en 2020 y de la que se espera que Reino Unido sea el país anfitrión. Claire Perry, que con la llegada de Johnson ha sido sustituida por Andrea Leadsom como secretaria de Energía, será quien lidere estas conversaciones.

No obstante, la postura de Johnson sobre la crisis climática, cambiante en los últimos años, ha quedado retratada a lo largo de su carrera política.

Este miércoles, en su llegada al Palacio Real para tomar posesión de su cargo, varios activistas de Greenpeace hicieron una cadena humana con bandas en las que se podía leer «emergencia climática».

El jueves, el medio de comunicación Desmog se preguntaba, en un artículo en el que desgrana las declaraciones de Johnson sobre el calentamiento global, si la llegada de su gabinete al Parlamento británico es una de las mayores acciones anticlima.

Los autores de este análisis, Mat Hope y Richard Collett-White, sitúan el punto de inflexión de Johnson respecto a la crisis climática en 2015. Cuando Johnson todavía era alcalde de Londres —lo fue hasta 2016—, escribió una columna en el Daily Telegraph titulada No puedo soportar este calor en diciembre, pero no tiene nada que ver con el calentamiento global. Bajo esta afirmación, es evidente lo que se puede esperar. Tras lamentarse —«Imagínate, no más nieve. No más ir en trineo por Primrose Hill», escribió Johnson—, el actual primer ministro de Reino Unido enarbolaba el discurso negacionista del meteorólogo Piers Corbyn, quien defendía que se trata de cambios más relacionados con el azar que con una tendencia al alza de la temperatura global, un hecho ampliamente demostrado por las investigaciones científicas.

Sus vínculos negacionistas

Según el artículo de Desmog, Johnson está estrechamente vinculado a la red de negacionistas del cambio climático en Reino Unido. Prueba de ello, según explican en este medio, es que recibió una donación de 25.000 libras para su campaña de Terece Mordaunt, propietaria de First Corporate Shipping, una empresa dedicada a las instalaciones portuarias, y directora del Global Warming Policy Forum (GWPF), un grupo negacionista.

En el registro de intereses del Parlamento británico del 14 de junio de 2019 se menciona que el America Enterprise Institute (AEI) invitó a gastos pagados a Johnson a una cena organizada en septiembre de 2018 por este organismo conservador: un centro de estudios que ha ofrecido dinero a científicos para que cuestionen el cambio climático.

Además de Johnson, algunas de las personas que forman el nuevo gabinete de gobierno también se han pronunciado sobre el clima con mensajes negacionistas, según explica el análisis de Hope y Colett-White.

El recién nombrado líder de la Cámara de los Comunes, Jacob Rees-Mogg, se refirió, en una columna escrita en 2013, a la crisis climática como «alarmismo climático». «Se acepta ampliamente que las emisiones de dióxido de carbono han aumentado, pero el efecto sobre el clima sigue siendo muy discutido», escribió Rees-Mogg. Los datos científicos no dicen lo mismo: el CO2 es un gas de efecto invernadero responsable del calentamiento global.

Quien deberá encaminar el trabajo para llegar a las cero emisiones netas en 2050, tal y como ha prometido Johnson, será Andrea Leadsom, secretaria de Estado de Negocios, Energía y Estrategia Industrial. Leadsom, que ya fue nombrada Ministra de Energía del Sur de Northamptonshire en 2015, se ha posicionado a favor del fracking, la técnica que hace posible la extracción de petróleo y gas del subsuelo. En una conferencia del Partido Conservador en 2015, dijo que «a corto plazo, no hay posibilidad de que nos alejemos de los combustibles fósiles». Aun así, cuando se postuló para ser Primera Ministra, el junio pasado, dijo que, de llegar al puesto, declararía la emergencia climática, con la reducción de las emisiones como única medida mencionada.

Recortes en el personal dedicado a medidas sobre el clima

Antes de que Johnson llegara a convertirse en primer ministro, ya había quienes alertaban de su postura frente a la crisis climática. The Guardian publicó el pasado 18 de junio un artículo en el que recogía la preocupación, concretamente, del científico y ex embajador británico para el cambio climático, David King.

En declaraciones a este diario, King ponía de relieve que Johnson hizo un recorte del 60% —pasó de 165 a 65— en su equipo de adjuntos dedicados a las cuestiones climáticas cuando este era ministro de Relaciones Exteriores de Reino Unido, entre 2016 y 2018. Estos recortes «fueron devastadores porque ocurrieron justo en el momento en que tuvimos que entregar el Acuerdo de París», explicaba King a The Guardian.

Al mismo tiempo que llevaba a cabo este recorte, en 2017 Johnson presionaba a Estados Unidos y a Donald Trump para que se tomase el cambio climático «extremadamente en serio». Una postura que contradecía tanto a sus acciones como a sus declaraciones anteriores sobre la crisis climática.

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Comentarios
Chorche

Los síntomas son el cambio climático pero la enfermedad es el capitalismo. (Jorge Riechman).
La lucha climática es una lucha de clases.
No es un castigo divino hijo de la casualidad y la mala suerte de los humanos. Hay responsables con nombres y apellidos, hay empresas, haya dirigentes y gobernantes detrás del desastre; hay lucha de clases. (vídeo)
https://insurgente.org/la-lucha-climatica-es-lucha-de-clases-vdeo/
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Esta gente negacionista, toda ella acomodada, como bien dice el excelente artículo «los crímenes contra la naturaleza de los ricos» cuando el Planeta se haga inhabitable, «a medida que los mares se eleven, las temperaturas se disparen y el clima se vuelva más errático y violento, esas mismas élites migrarán a lugares seguros o, si sucede lo peor, se retirarán a los búnkers del fin del mundo y se ahorrarán los peores efectos del caos que han sembrado».
«El sistema capitalista debe ser visto como un crimen contra la naturaleza». Y para este crimen, la única justicia real es el socialismo.

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ArroyoClaro

Otro fantoche más.
Lo lleva en la cara, lo mismo que Trump.
Cada país tiene, salvo minorías que piensan por sí mismas, lo que merece.
Nos vamos al garete…

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