El Ártico se está quedando sin animales

Un informe del Consejo Ártico registra una drástica caída en las poblaciones de renos y aves de la tundra a causa del cambio climático. Y esa pérdida de biodiversidad nos afectará directamente.

Como dice Pablo Servigne en su ensayo Colapsología, «cuando una especie muere, nunca desaparece sola, sino que suele llevarse consigo a otras sin que nadie se dé cuenta». La comunidad científica no deja de advertir, día tras día, reducciones drásticas en la biodiversidad del planeta. Uno de los últimos en dar la voz de alarma ha sido el Consejo Ártico. Según su informe más reciente, se ha registrado una caída drástica en las poblaciones de renos y aves limícolas (las que viven en zonas húmedas, como costas y estuarios) en la tundra ártica. Esta es, en pocas palabras, la zona terrestre del Polo Norte, y se extiende desde Alaska y el norte de Canadá hasta las costas más septentrionales de la península escandinava y Rusia.

«El cambio climático está impulsando, de forma abrumadora, el cambio en los ecosistemas terrestres del Ártico, lo que ya causa diversos impactos, impredecibles y significativos, y se espera que estos se intensifiquen», dice el estudio. Y lo de «impredecible» tiene una importancia sustantiva en este caso.

Puede que pensemos que la extinción de estas especies es un hecho triste pero que, en el fondo, no nos afecta. Nada más lejos de la realidad. El planeta se calienta, el hielo de los casquetes polares se funde, se libera el carbono atrapado en el permafrost y el ecosistema en el que viven esas especies cambia radicalmente. Eso es lo que está pasando en el Ártico (tres veces más rápido que en el resto del mundo). Y la destrucción de este y otros territorios en los que animales, plantas, hongos y bacterias viven e interactúan nos afecta porque, para sobrevivir, como explica Servigne, nosotros también «dependemos de nuestra interacción con ellos y de las interacciones que ellos realizan entre sí».

Estrés entre especies en el Ártico

Los científicos del Consejo Ártico han monitoreado durante décadas la fauna del Círculo Polar. Según los datos recogidos, el 20% de las 88 especies de aves analizadas están reduciendo sus poblaciones. Y aunque esto es «preocupante», como indican literalmente, lo más grave es la descompensación. El cambio climático afecta a las diferentes especies de forma distinta. Unas poblaciones se reducen mientras otras aumentan (como es el caso del halcón peregrino, que se aprovecha de unos veranos árticos más largos para alimentarse y reproducirse más). Este desequilibrio es «uno de los principales factores de estrés para la vida salvaje».

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COMENTARIOS

  1. LO MAS GRAVE ES LA DESCOMPENSACION.
    Aquí, en España, algo se habrá hecho mal para que en algunas Comunidades el jabalí nos haya invadido, igual que los mosquitos, (a veces no te dan ganas de salir al campo pues tienes que ir con una rama apartándolos continuamente de la cara) y otras especies hayan desaparecido, por ejemplo la zorra, el lobo, el gato montés, las urracas, las tórtolas, los conejos no han desaparecido pero han mermado mucho….
    Mucho tiene que ver en algunas especies los herbicidas y productos químicos que, cada vez más, utilizan en la agricultura. No es raro encontrar pájaros muertos en medio de los cultivos.

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