Trabajar 4 días a la semana para hacer frente al cambio climático

Hace unos días, quisimos debatir con nuestra comunidad sobre la prueba piloto de la jornada laboral de 4 días que se implementará en España en algunas empresas.

Hace dos semanas se aprobó la puesta en marcha de un proyecto piloto de ámbito nacional que prevé ayudar a aquellas empresas que instauren la jornada laboral de 4 días para sus empleados y empleadas. La medida es voluntaria. El plan consta con un presupuesto inicial de 50 millones de euros y se ha aprobado después de que Más País-Equo alcanzase un acuerdo con el Gobierno en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia –que regula la gestión de los fondos europeos-.

Si bien el plan tiene algunas críticas, como que beneficiará, sobre todo, a los grandes conglomerados empresariales o que es demasiado centralista, también tiene muchos aspectos que hacen que la medida resulte interesante: una jornada laboral de cuatro días permitiría más conciliación y más espacio para la vida, y fomentaría el consumo en comercios locales, ya que la ciudadanía dispondría de más tiempo. También se ha demostrado que ayudaría a reducir los niveles de estrés y fomentaría la repartición igualitaria del trabajo en casa.

Por lo que al clima respecta, una reducción de la jornada laboral podría ser un paso adelante en la lucha frente a la crisis a la que se enfrenta el planeta. Quizá el decrecimiento y la disminución de la producción nos ayudarían a volver a coger las riendas de nuestras vidas. De hecho, hay estudios que muestran que las jornadas laborales más largas llevan a estilos de vida más intensivos en emisiones de CO2. La reducción de la jornada laboral disminuiría los trayectos en coche, por ejemplo.

Si bien no hay ningún país en estos momentos con esta medida implantada, sí existen diferentes experiencias piloto que vale la pena tener en cuenta. En el estado de Utah, en Estados Unidos, se experimentó con esta medida con el personal de la administración pública, y se demostró que la productividad no disminuía, pero sí se reducían los costes de empresa. Luego hubo un cambio de gobierno y se volvió a la jornada de 5 días. En mayo de 2020, Jacinda Ardern, la primera ministra de Nueva Zelanda, prometió que iba a estudiar la medida como manera para estimular la economía. Y, de hecho, desde el 30 de noviembre las sucursales de la empresa Unilever que operan en el país ya la está aplicando.

También en Gran Bretaña hay empresas que ya lo están probando y se ha propuesto de manera formal gobierno que lo estudie. Por ejemplo, la empresa Awin, que se dedica a la publicidad, ya lo ha probado durante seis meses y ahora, a inicios de 2021, ha consolidado la medida con sus 1.000 empleados en todo el mundo. En este país, el think thank Autonomy publicó un informe en el que se concluía que, en Gran Bretaña, todas las empresas de más de 50 empleados podrían cambiar a una jornada de 4 días.

En Japón, tanto Microsoft como Toyota han hecho pruebas piloto. En el caso de Microsoft, ya existen resultados: se incrementó la productividad un 40% y la abstención laboral se redujo en un 20%.