COP 25 [Día 7]: Culturas que se las traga el mar

Los pequeños estados insulares son los más vulnerables ante la emergencia climática, pero su voz en las negociaciones no siempre es escuchada.

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Séptimo día de la Cumbre del Clima – no nos han dejado irnos de puente, pero al menos nos han dado el domingo de descanso- y hoy empezaba la segunda semana de negociaciones, la más decisiva. Y eso se notaba en las colas de acceso al IFEMA, mucho más congestionadas que de normal. Se notaba eso, pero también que Greta Thunberg tenía prevista una rueda de prensa por la mañana. 

Para decepción de muchos, la activista sueca apenas pronunciaría unas pocas palabras para dejar espacio a los activistas venidos de otras partes del mundo. Pero quien sí habló, entre otros, fue un joven activista de las Islas Marshall, muy preocupado por los efectos que la subida del mar tendrá en su país natal. «La contribución de las Islas Marshall al cambio climático es 0,00001%. Con la subida del nivel del mar perderemos nuestros únicos dos metros sobre ese nivel. No queremos perderlos», aseguró. 

Islas en peligro por la subida del nivel del mar

Y con esa preocupación nos hemos ido a preguntar a algunos de los negociadores de los estados insulares. Nos han contado cómo negocian que sus países no se hundan bajo el mar. Primero nos vamos a conocer a Hon Dalton Tagelagi, ministro de Recursos Naturales de Niue, una pequeña isla situada en la Polinesia.

Tagelagi nos cuenta que Niue tiene poco más de 1.500 habitantes y que buena parte de su existencia depende de que las temperaturas no sigan aumentando. “Apenas contribuimos a las emisiones globales, pero vamos a sufrir una mayor frecuencia e intensidad de ciclones debido al cambio climático”, explica Tagelagi. “Lo que pedimos a los grandes emisores es que tengan en cuenta la ciencia porque ahora lo que dice es que vamos a superar los 1.5C”. 

Según el informe especial del IPCC sobre el calentamiento del planeta de 1,5 ºC, la subida de las temperaturas aumentará la vulnerabilidad de las islas pequeñas y las zonas costeras a baja altitud. Estas se enfrentan a riesgos asociados con la subida del nivel del mar, como la intrusión salina, inundaciones y daños en las infraestructuras.

Alianza de islas

Los intereses de los países insulares en las negociaciones en la COP 25 están representados por la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS). Esta es una coalición de 44 estados tanto insulares como países en zonas costeras de baja altitud. Según su web, su prioridad es asegurarse de que las emisiones globales “son consistentes con la reducción del incremento de la temperatura” bien por debajo de los 1.5C.

Sin embargo, Tagelagi asegura que se siente “frustrado” porque las demandas de los estados insulares caen en saco roto. “Llevamos 25 años con estas reuniones. ¿Cuándo se va a acabar esto? Si esperamos 25 años más, estamos todos muertos”, dice Tagelagi. Y ni siquiera todos los vecinos están del mismo lado y hace unos meses Australia bloqueó un acuerdo más ambicioso sobre emergencia climática en el Pacífico.  

Kelihiano Kalolo, el jefe de gobierno de Tokelau, un territorio dependiente de Nueva Zelanda, es algo más optimista. “Venimos aquí a decirle al mundo que sea considerado [con nuestra situación]”, asegura. Tokelau, que también tiene apenas 1.500 habitantes, es incluso más frágil que Niue. Su territorio está formado por tres pequeños atolones de coral con menos de 10 kilómetros cuadrados de superficie. Una presa fácil de la crisis climática que ni siquiera tiene voz propia en las negociaciones – tampoco la tiene Nieu- al no ser un estado independiente. Pero Kalolo sigue siendo optimista. “No todos nos escuchan. Hay negacionistas. Pero espero que el mundo terminará por actuar”, asegura.

Y por si no las súplicas no se entienden bien en las salas de negociaciones, Samuela Konusi Taukave ha encontrado otra manera de hacer llegar su mensaje: su música. “En el Pacífico, todo el mundo conoce y entiende la música”, asegura el artista que procede de Rotuman, un grupo de islas que pertenece a Fiji. Según Skillz, su nombre artístico, lo primero que están perdiendo por culpa de la emergencia climática son sus culturas. “La gente tiene que migrar por la subida del mar y la cultura se pierde”, explica. “Escuchando nuestra música la gente va a entender por qué es importante conservar el Pacífico”, continúa.  Y devuelve la pregunta: “¿Cómo te sentirías si tú estuvieras en esa situación?” “Estresada”, respondemos. “Pues por eso necesitamos conservar la música”, dice. “Para no sentirnos tan estresados por lo que está pasando”.

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