Cambio climático para principiantes

Explicamos algunos conceptos básicos que debes conocer para no perderte a la hora de hablar e informarte sobre cambio climático.

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La divulgación de la ciencia del clima se ha encontrado siempre con una fuerte barrera: el desconocimiento y falta de interés de gran parte de la sociedad. En gran medida, esto se debe a que la labor de comunicación en torno a las causas y consecuencias de la crisis climática no se ha llevado a cabo de la mejor manera posible. Un primer paso para superar ese obstáculo es explicar correctamente los conceptos básicos que se usan a la hora de hablar del cambio climático.

Para ello, usamos como base al glosario que emplea el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés), organismo que también requiere una explicación acerca de qué es exactamente y por qué debe ser la referencia científica a la hora de hablar de cambio climático.

Clima

El IPCC lo define en sentido restringido como “el estado promedio del tiempo”, el cual suele ser de 30 años, de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Las magnitudes analizadas son casi siempre variables de superficie tales como las lluvias, la humedad, la temperatura, los vientos, etc. Es importante no confundir el clima con el tiempo atmosférico, que es el estado de la atmósfera en un lugar y en un tiempo determinado.

Un ejemplo práctico: si dices que “hoy hace frío en Barcelona”, estás haciendo alusión al tiempo, ya que se trata del estado de la atmósfera en un momento y lugar determinado. Pero si dices: “En Barcelona los inviernos son muy fríos”, te refieres al clima de la ciudad en general, al ser un fenómeno prolongando durante un largo periodo de tiempo.

Cambio climático

Este término fue utilizado por primera vez en 1975 por Wallace S. Broecker, fallecido en 2019. Hace más de cuatro décadas, el geoquímico marino escribió un artículo científico para la revista Science titulado Cambio Climático: ¿Estamos al borde de un calentamiento global pronunciado? En él alertaba de que el mundo sufriría un incremento de la temperatura por las emisiones de gases de efecto invernadero como consecuencia de la actividad del ser humano.

La propia Convención Marco de las Naciones Unidas -organismo que se explica más abajo- entiende el cambio climático como “un cambio del clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables”.

Resumiendo: entendemos por cambio climático a la variación global del clima de la Tierra. Este implica, entre muchos otros, la subida del nivel del mar, el derretimiento de los glaciares, la desertificación y numerosos cambios en los patrones meteorológicos y una agudización de los extremos: cuando hace calor hace mucho más calor, cuando llueve llueve mucho más, cuando hay sequía esta es más larga y más intensa, etc.

En la actualidad, existe un consenso científico rotundo sobre la implicación del ser humano debido a nuestro modo de producción y consumo energético: el 97% de los estudios científicos que se publican consideran “extremadamente probable” (esto en lenguaje científico significa que la probabilidad es mayor que el 95%) que el aumento de temperaturas se deba a actividades humanas.

Como constató el IPCC en su Informe de Síntesis de 2014, «para limitar realmente los riesgos del cambio climático es necesario reducir de forma sustancial y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero».

Asimismo, el cambio climático no es solo una problemática medioambiental, sino que tiene una enorme incidencia en lo económico y lo social. Los países más pobres son, a su vez, los que menos contribuyen al cambio climático y los que más sufrirán sus consecuencias.

Calentamiento global

Habitualmente, sobre todo en prensa, se puede ver empleado el término calentamiento global como sinónimo de cambio climático. Sin embargo, no son lo mismo.

Según el IPCC, el grupo de expertos que asesora a la ONU en cuestiones climáticas, el calentamiento global es “el aumento gradual, observado o proyectado de la temperatura global en superficie como una de las consecuencias del forzamiento radiativo provocado por las emisiones antropógenas”. Es decir: el calentamiento global es el resultado de una subida de la temperatura de la Tierra como consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero que generamos los seres humanos con nuestras actividades.

Crisis climática

Dada la importancia de los sucesos que están ocurriendo en el planeta por la actividad humana, en 2019 se popularizó el término crisis climática. Fue, sobre todo, a raíz de que el medio británico The Guardian decidiera dar prioridad a esta expresión frente a cambio climático, pues consideraban que denotaba mayor importancia. No obstante, es una palabra “más relacionada con la acción”, como aseguraba en una entrevista a Climática la científica María José Sanz, quien sostiene que “no es misión de los investigadores ni de los informes científicos declarar una crisis climática”. En este caso, sí se puede usar la palabra crisis climática como sinónimo de cambio climático..

Emergencia climática

Es una variante de la anterior, si bien está más asociada a las organizaciones y movimientos por el clima. Aunque no existe consenso internacional sobre qué implica declarar la emergencia climática, muchos países e instituciones han decidido hacerlo. En algunos casos ha sido más bien una medida simbólica, y en otros, como parte de un paquete de medidas vinculantes.

En cuanto a España, en septiembre del año pasado, el Congreso de los Diputados apoyó declarar el estado de emergencia climática con VOX como único voto en contra. Esta declaración, sin embargo, no llevaba aparejada consigo ninguna medida concreta, sino que »establecería un marco, independiente de cualquier partido y de quien gobierne, donde se pone el cambio climático como una prioridad en las políticas del país de manera transversal”, aseguraba a La Marea el diputado Juan López de Uralde, impulsor de la propuesta.

Gases de efecto invernadero

Abreviado muchas veces en la prensa como GEI, son componentes gaseosos de la atmósfera, tanto naturales como antropógenos, que absorben y reemiten radiación infrarroja.

En pocas palabras: son estos gases los que contribuyen al calentamiento global de la Tierra, tanto a nivel terrestre como de océanos. El vapor de agua (H2O), el dióxido de carbono (CO2), el óxido nitroso (N2O), el metano (CH4) y el ozono (O3) son los principales gases de efecto invernadero. Además, en la atmósfera existe una serie de gases de efecto invernadero totalmente producidos por el ser humano, como son los halocarbonos y otras sustancias que contienen cloro y bromuro.

Dióxido de carbono (CO2)

Gas incoloro, inodoro e incombustible que se encuentra en baja concentración en el aire que respiramos (alrededor de un 0,03% en volumen). Las actividades humanas liberan CO2 de manera natural, pero también a través de la quema de combustibles fósiles, principal actividad responsable del calentamiento global.

Es el principal gas de efecto invernadero, aunque los más potente son el vapor de agua -el cual aumenta a medida que suben las temperaturas- y el metano, presente sobre todo en la ganadería, el cultivo de arroz, en los vertederos y en las explotaciones petrolíferas y gasísticas. A pesar de que son muchos los GEI, el CO2 es el gas que se toma como marco de referencia para medir otros gases de efecto invernadero, de ahí que en los medios de comunicación solo suela hablarse de dióxido de carbono.

Emisiones netas / neutralidad climática

Lo ideal para combatir el cambio climático sería dejar de emitir por completo gases contaminantes. No obstante, como esto no sería posible actualmente, el objetivo para la mayoría de los países es lograr emisiones netas, es decir, capturar la misma cantidad de gases de efecto invernadero que la que se libera a la atmósfera. En otras palabras: si emites tienes que retirar de la atmósfera esa misma cantidad. Esto puede hacerse tanto por medios naturales -un ejemplo son las selvas y bosques- o por métodos artificiales, mediante técnicas de captura y secuestro de carbono (CCS, en inglés).

Recientemente, la Unión Europea adquirió el compromiso de ser el primer continente del mundo en alcanzar la »neutralidad climática» para 2050, si bien es cierto que dicho acuerdo contó con la negativa de Polonia.

Resiliencia

Como recoge el IPCC, es la “capacidad de los sistemas sociales, económicos y ambientales de afrontar un fenómeno, tendencia o perturbación peligroso respondiendo o reorganizándose de modo que mantengan su función esencial, su identidad y su estructura, y conserven al mismo tiempo la capacidad de adaptación, aprendizaje y transformación”. En otras palabras, es la capacidad que tiene la sociedad para enfrentarse los efectos del calentamiento global.

Punto crítico o de inflexión

Conocido en inglés como tipping point, un punto crítico del cambio climático es una situación que, sin ser necesariamente peligrosa, supone un umbral de inflexión en el sistema climático y de no retorno a las condiciones climáticas iniciales.

En noviembre, un estudio publicado en la revista Nature ponía de relieve nueve puntos del planeta que están en riesgo por daños graves, alteraciones o riesgo inminente de desaparición: el hielo marino ártico, la capa de hielo de Groenlandia, los bosques boreales, el permafrost —la capa de suelo permanentemente congelada en regiones frías—, el sistema de corrientes del Atlántico, la selva amazónica, los corales de aguas cálidas, la capa de hielo antártico occidental y partes de la Antártida Occidental.

Siglas claves para no perderte

IPCC

Ante la ingente cantidad de información que generan las investigaciones científicas, existe un ente que se encarga de poner cierto orden y servir de faro para la divulgación y toma de decisiones. Es el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, creado en 1988 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (ONU-Medio Ambiente) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Tres décadas después cuenta con la participación de 195 países.

En él colaboran cientos de especialistas de todos los ámbitos y partes del planeta. Los esfuerzos se centran en evaluar los miles de artículos científicos que se publican en todo el mundo para informar a las administraciones públicas sobre lo que se sabe y lo que falta por saber acerca de los riesgos relacionados con el cambio climático. Cada varios años, el IPCC emite un informe general. El último se publicó en 2015. No obstante, en 2018 y 2019 se publicaron tres informes especiales que servirán de base para el Sexto informe, que verá a la luz en 2021.

El primero de estos informes especiales, publicado en agosto de 2018, exponía la necesidad de limitar la temperatura en 1,5 ºC con respecto a niveles preindustriales. Le siguió otro difundido en julio de 2019 sobre el uso de la tierra y el cambio climático. El último vio la luz a finales de septiembre, dedicado a los océanos y la criosfera en un clima cambiante.

Con estos informes, la clase política dispone de la información necesaria para adoptar las medidas oportunas de mitigación y adaptación. Por ello, actualmente el IPCC es la mejor y más fiable fuente científica para documentarse y actuar en consecuencia.

CMNUCC

La Convención Marco de las Naciones Unidas de Cambio Climático es el mayor organismo que existe en el mundo de lucha contra las consecuencias del cambio climático. La Convención fue creada en Nueva York en 1992 y fue ratificada dos años más tarde como respuesta a los cambios del clima, reconociendo que sus efectos adversos son una preocupación para toda la humanidad. Actualmente, está compuesta por 197 países.

Es habitual llamar a este organismo, simplemente, ONU Cambio Climático.

COP

La Conferencia de las Partes, abreviada como COP y conocida popularmente como Cumbre del Clima, actúa como órgano supremo de la CMNUCC, y tiene como objetivo la toma de decisiones políticas para hacer frente a las causas y consecuencias del cambio climático.

Fruto de estos encuentros nacieron los dos mayores acuerdos en materia climática hasta la fecha. Por un lado, el Protocolo de Kioto, adoptado en 1997 y aplicado a partir de 2005 con la ausencia de EE. UU., China e India. Su objetivo era reducir las emisiones de seis gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global para 2012. Sin embargo, no se logró cumplir con lo pactado en el plazo propuesto, por lo que se estableció una prórroga hasta 2020, donde Rusia, Canadá y Estados Unidos optaron por no firmar.

Por otro lado, la COP 21 fue el escenario en que se forjó el Acuerdo de París de 2015. Este pacto histórico se alcanzó con la intención de combatir el cambio climático y acelerar e intensificar las acciones y las inversiones necesarias para un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono. Este acuerdo implicaba a todos los países de la Convención, y su principal objetivo sería reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático manteniendo el aumento de la temperatura mundial en este siglo por debajo de los 2 ˚C con respecto a los niveles preindustriales, poniendo especial empeño en limitar el aumento de la temperatura a 1,5 ˚C. 

Actualmente hay 184 países que se han sumado al Acuerdo de París, según la propia ONU. En 2017, Donald Trump anunció que EE. UU. lo abandonaba, proceso que comenzó de manera oficial en noviembre de 2019. No obstante, esta marcha que no se podrá materializar antes del 4 de noviembre de 2020 debido a que el acuerdo ratificado incluía una cláusula que impedía dejarlo ante de esa fecha.

Del 2 al 15 de diciembre de 2019, se celebró en Madrid la COP 25. Aunque esta debía celebrarse primero en Brasil y después en Chile, finalmente fue la capital española la que albergó esta cita internacional, la más larga de la historia. En nuestra crónica puedes conocer las conclusiones y resultados de una Cumbre del Clima que evidenció la brecha entre gobiernos y sociedad civil.

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Comentarios
ArroyoClaro

PARAR A LAS MULTINACIONALES ES NECESARIO
[Ciberacción] Paremos a las multinacionales.
“Stop ISDS: Paremos a las multinacionales” Esta iniciativa, apoyada por las organizaciones adheridas a la “Campaña No a los Tratados de Comercio e Inversión” y la “Campaña Global Desmantelando el Poder Corporativo” tiene como objetivo terminar con el poder y la impunidad de las multinacionales, para lo cual reclama a las instituciones europeas y los Estados miembros:
Poner fin a la expansión del sistema de controversias inversor-estado (ISDS) basado en tribunales comerciales de arbitraje privados y que limita seriamente la capacidad de las instituciones democráticas para introducir nueva legislación a favor del bien común, paralizando la firma de nuevos tratados que lo contengan.
La cancelación de los acuerdos de inversión existentes que contengan el sistema ISDS.
La retirada de la propuesta de Corte Multilateral de Inversiones.
Apoyo al establecimiento del tratado vinculante de Naciones Unidas sobre empresas transnacionales y derechos humanos.
Apoyo a las iniciativas legislativas estatales sobre empresas y derechos humanos, así como a iniciativas en los parlamentos autonómicos y ayuntamientos.
Pide a nuestros representantes en la Unión Europea que pongan límites al poder de las multinacionales.
https://www.ecologistasenaccion.org/113425/ciberaccion-paremos-a-las-multinacionales/

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