Artículo 6: El santo grial de la COP 25

El Artículo 6, que regula los mercados de emisiones, es una de las partes más polémicas y difíciles de consensuar del Acuerdo de París.

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En los pasillos de la Feria de Madrid, donde se celebra la COP, se escucha un número, el seis, repetido una y otra vez. Ese, el Artículo 6, es el epígrafe del Acuerdo de París que más trae de cabeza a las delegaciones que se dan cita en IFEMA, y que tienen menos de una semana para adelantar el trabajo técnico antes de que sus jefes políticos copen las negociaciones. Pero ¿qué es el Artículo 6?

El sexto apartado del Acuerdo de París es el que regula los mercados de carbono. El pacto climático firmado en la capital francesa en 2015 recogía en ese epígrafe la posibilidad de que algunos miembros cooperasen en la aplicación de sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC en sus siglas en inglés) para lograr una mayor ambición.

Esta colaboración, traducida al lenguaje del mundo real, es en realidad una provisión que permite las transacciones monetarias con las emisiones de gases de efecto invernadero, estableciendo la legalidad de lo que se conoce como mercados de carbono. Es decir, que si un país (o una empresa) emite más de lo permitido, pueda pagar a otra para que reduzca una cantidad de gases equivalente. La mayor parte de los Planes Nacionales de Clima prevén de alguna manera acudir a estos mercados de carbono para conseguir sus objetivos, incluido el español.

Estos mecanismos ya funcionan en algunas partes del mundo. En la Unión Europea, por ejemplo, el sistema de comercio de emisiones (más conocido por ETS, sus siglas en inglés), funciona desde 2005 y es el mayor mercado de carbono del mundo. Los mercados existentes se rigen por el Mecanismo de Desarrollo Limpio (CDM), establecido en el Protocolo de Kyoto. Se espera que el Acuerdo de París sustituya este sistema por uno más moderno, llamado SDM.

Y ¿cuál es el problema?

El Acuerdo de París no define los mecanismos permitidos en detalle. El escaso desarrollo de las normas del Artículo 6 deja abierta la puerta a vacíos legales. De no ser eficiente, los mercados de carbono actuarían como vía de agua para todos los logros obtenidos mediante proyectos de mitigación y adaptación. Yamide Dagnet, asociada para la Acción Climática Internacional del Instituto Mundial de los Recursos (WRI), destacó las interrelaciones entre el Artículo 6 y el resto de aspectos del Acuerdo de París. «Todo lo que respecta al artículo 6 tiene implicaciones en otras áreas. La coherencia es la clave», afirmó.

La clave está en que los mercados pueden usarse como estrategia para cumplir con los objetivos de emisiones solo en teoría, y no asumiendo, en realidad, la totalidad de los compromisos.

Doble contabilidad

Una de las principales controversias del Artículo 6 es la de la doble contabilidad. Este es un vacío legal por el cual tanto el país comprador (el que emite) como el vendedor (el que reduce) podrían “apuntarse el tanto” y presentar las reducciones como propias. Esta contradicción, aparentemente obvia, volaría por los aires cualquier sentido que pudieran tener los objetivos de emisiones. Y, aun así, ciertos países son reacios a cerrar ese vacío legal. El más destacado, Brasil.

Los viejos créditos de Kyoto

Otra de las controversias que rodean al sistema de comercio de emisiones es el de los créditos CDM, que rige el protocolo de Kyoto. Estos créditos, de los cuales se estima que solo el 15% representa proyectos con muchas posibilidades de reducir las emisiones, son la moneda de cambio del actual sistema global de emisiones. Cuando un país (o una empresa autorizada) los adquiere, ese dinero va a parar a proyectos de reducción de emisiones, también autorizados por la ONU, en países en desarrollo.

Ciertos países, como India o (de nuevo) Brasil, tienen una gran cantidad de estos créditos, y no quieren que salgan de circulación. No obstante, mantenerlos en el mercado podría devaluar los nuevos proyectos, sometidos a un mayor escrutinio.

¿Y si no se alcanza un acuerdo?

Si las partes no consiguen cerrar el texto del Artículo 6 de forma consensuada, el asunto deberá ser resuelto en la COP 26, que se celebrará en noviembre del año que viene en Glasgow (Escocia). Sin embargo, esta no es una situación sin consecuencias. Dagnet alertó contra la relajación: «Es importante por el riesgo que tiene no tomar ninguna decisión. Hay que hacerlo, y hacerlo muy bien. Y tenemos que estar atentos para que el greenwashing no entre en ninguna parte. Eso sería engañar a la gente».

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Comentarios
ArroyoClaro

«Es inadmisible que tantos gobiernos, parlamentos, partidos políticos e instituciones públicas sigan entregados a las presiones de las grandes empresas, los bancos y los mercados financieros, en lugar de velar por el bien común, por las personas y el planeta que nos sostiene. Afrontar la emergencia climática es incompatible con que los combustibles fósiles sigan recibiendo cientos de miles de millones de euros de ayudas públicas todos los años. Exigimos a los gobiernos participantes en la COP25 que reconozcan que la inacción climática actual e insuficiente ambición que reflejan los compromisos más ambiciosos de los países nos conducirán a un calentamiento global desastroso para la vida, que superaría los 3,5 ºC.
Un modelo de desarrollo capitalista y depredador basado en un crecimiento económico infinito es incompatible con los límites planetarios. Es precisa una transición hacia modelos ecosociales sostenibles, con menor consumo de materiales y energía, que no desborden los límites biofísicos del planeta. Apostar por un nuevo modelo energético desechando las falsas soluciones como la energía nuclear, la geoingeniería o los biocombustibles como el aceite de palma….
https://www.ecologistasenaccion.org/131342/movilizacion-sin-precedentes-frente-a-la-cop25/

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Juana Alvaracho

Tal vez el mayor escollo para resolver de verdad los problemas sean los «ecologistas» cuyo oscuro interés dista mucho de mejorar el planeta.
Si se les cortara el grifo de la financión todo iría mejor

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ArroyoClaro

Juana:
Dígame que Asociaciones Ecologistas reciben financiación gubernamental, como no sea WWF, que esa sí es gubernamental, esa que nombró socio de honor al Borbón cazador de elefantes y que dicen que su presidente cobra tanto como el de USA.
No malmeta usted, Juana, que los tiempos no estásn para éso. Se lo pido en nombre del Planeta y de las personas de buena voluntad.

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